La Asunción de la Santísima Virgen María
- Pbro. Oscar Nolasco Ferreyra
- 8 ago 2017
- 3 min de lectura
María fue llevada al cielo y todos los ángeles se alegran. Aleluya Aclamación antes del Evangelio

La palabra Asunción viene del latín “ad sumere” que significa tomar para sí, atraer, asumir. Nosotros aplicamos este nombre a la solemnidad de la Virgen María que celebramos el 15 de agosto.
Desde la antigüedad el “sensus fidelium” (sentir de los fieles), que no se equivoca en cuestiones de fe, consideró que la Virgen María “la llena de gracia” (Lc 1,28) no sufrió las consecuencias del pecado y por su participación en la obra salvífica de Cristo ha participado de la glorificación del Hijo en su resurrección (cfr. 1 Cor 15,22-23).
En Oriente, se empezó a celebrar la fiesta del “Tránsito” de la Virgen, el 15 de agosto, y hacia el año 600, el emperador Mauricio extendió la fiesta de la “Dormición de María” a todo el imperio, con lo que se convirtió pronto en la principal fiesta mariana. Hacia el año 650, pasó a Occidente, llamándose “Fiesta de la Asunción de María al cielo”.
De Roma se expandió a Inglaterra, Francia y España. A estas tierras de América llegó con los primeros evangelizadores; la Catedral de México fue dedicada a la Asunción de María el 22 de diciembre de 1667 por fray Marcos Ramírez de Prado, décimo séptimo Arzobispo de México.
El 1o de noviembre de 1950, el Papa Pío XII, tomando en cuenta el “sensus fidelium”, definió el dogma (verdad revelada que el Magisterio de la Iglesia propone como tal) de la Asunción, con las siguientes palabras:
“Por la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y por la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelación divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste”.
(Constitución Apostólica “Munificentissimus Deus” [Dios generoso]).
Al decir que fue asunta significa que fue llevada o asumida por Dios en cuerpo y alma al cielo, su cuerpo no sufrió la corruptibilidad (es decir, no se descompuso). El Papa Pío XII, respetuoso de la tradición oriental, quienes dicen que la Virgen sólo durmió no murió, menciona: “cumplido el curso de su vida terrena”, dejando abierto el cuestionamiento teológico.
Relacionando el dogma de la Asunción con las apariciones de la Virgen de Guadalupe, hacemos algunas observaciones:
La Asunción está en sintonía con las apariciones y viceversa: viene Ella, Juan Diego ve a Ella.
Santa María de Guadalupe es la que baja del Cielo, es la Mujer que viene del Cielo, es la “Señora del Cielo” “Ilhuicac Cihuapilli” así como la presenta el “Nican Mopohua” “Aquí se cuenta” y la Imagen del Sagrado Original que está en su Basílica, en la Ciudad de México.
En la aparición de la Virgen de Guadalupe, hay canto de pájaros y flores, Juan Diego se pregunta: ¿estoy en el cielo? (cfr. Nican Mopohua 10), la Virgen que ha subido al Cielo, ahora viene, está glorificada porque se manifiesta vestida de Sol, con la luna bajo sus pies y su manto lleno de estrellas, está viva porque habla en lengua náhuatl con Juan Diego.
Ahora ¿qué repercusiones tiene para nuestra vida cristiana, esta fiesta de la Virgen María? Podemos decir que esta fiesta nos llena de esperanza y consuelo, pues la muerte no tiene la última palabra, tenemos fe en la resurrección de Cristo y esperamos participar como la Virgen María de la gloria celestial.
Además la Asunción afirma el valor de la vida humana que es siempre sagrada, inclusive en su dimensión biológica. Es una denuncia contra todos los ataques de la vida humana, como la guerra y el hambre, tal como lo expresó el Papa Pío XII, al terminar la segunda Guerra Mundial. Ampliando algo más todavía, la Asunción exalta toda forma de vida, y aquí mencionamos el tema ecológico, en voz del Papa Francisco: “el cuidado de la casa común”, porque “cuando el hombre destruye la naturaleza se destruye así mismo”. (cfr. Encíclica “Laudato si” “Alabado seas” 78).



Comentarios